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Recientemente hemos tenido la ocasión de comprobar que está aflorando la preocupación para la viabilidad del sistema de pensiones estatal, atendiendo a que se ha conocido que de continuar al ritmo actual, la denominada “Hucha de las pensiones”, se quedará sin fondos el año 2018.

Evidentemente, esto no quiere decir que las pensiones públicas no se tengan que terminar en dos años, pero si que se tienen que buscar otras fuentes de financiación , como los Presupuestos Generales del Estado. Esta circunstancia abre la pueda en el corto y medio plazo a posibles:

  • Recortes en las pensiones actuales y futuras.
  • Subidas de impuestos.
  • Fomento de productos de cobertura privados.

En relación a este último punto, los planes de pensiones privados son ofertados por entidades de crédito i aseguradoras, i tienen diversos perfiles: desde los más conservadores, que garantizan en todo momento el capital (denominados Planes de Pensiones Asegurados –PPA-), hasta a los que tienen una gestión más agresiva, pero no garantizan el capital invertido.

La reforma fiscal que entró en vigor el 2015 ja prevenía hacer atractivas las aportaciones a planes de pensiones privados, flexibilizando la posibilidad de recuperar los capitales en 10 años desde la fecha de aportación, sin haber cumplido ningún requisito más.

No se puede obviar el ventajoso trato fiscal que tienen las aportaciones a planes de pensiones, que disminuyen la renta a tributar en el IRPF, pudiendo llegar a generar un ahorro fiscal de un 40% respecto a la cantidad aportada, siempre con unos determinados límites de aportación anual por contribuyente. Si es cierto que en el momento de su recate, ya sea en forma de capital, o bien, en forma de renta. La rentas percibidas tributan en el IRPF como rendimientos de trabajo, es posible explorar la manera más conveniente de percibir las rentas para optimizar su fiscalidad.

Grup Gestió ofrece a sus clientes el asesoramiento necesario a la hora de:

  • Valorar la conveniencia financiera-fiscal de hacer aportaciones (periódicas  o puntuales) a planes de pensiones.
  • Escoger el producto adecuado para cada perfil.
  • Planificar de cara al futuro, la estrategia a seguir para que su rescate resulte lo menos oneroso posible desde el punto de vista fiscal.
  • Hacer una gestión activa de los planes de pensiones existentes, analizando la posibilidad de hacer traspasos de plan en función de las circunstancias y las necesidades de cliente.

Nadie puede asegurar como se comportaran las pensiones públicas en el futuro, pues se trata de una asunto de un profundo calado político y demoscópico. Pero si que es cierto que confiar en una compañía privada solvente como complemento a su jubilación, es una decisión más que correcta, en unos tiempos en que la incertidumbre y la volatilidad son el pan de cada día.