Las medidas impositivas ya promulgadas o anunciadas durante el presente año (fundamentalmente tributos propios y cedidos de la Generalitat), junto con las más que probables subidas de impuestos estatales, hacen necesario que los empresarios revisen su planificación fiscal para, haciéndola compatible con los objetivos económicos y familiares, minimizar el impacto fiscal de esta subida.

A continuación esbozamos brevemente algunas de estas estrategias:

  • Queda prácticamente descartada la idea de que el Impuesto de Patrimonio se vuelva a derogar a corto plazo, por lo que podemos proponer alguna recomendación a modo de ejemplo, como en el caso de tenencia de participaciones con activos no afectos a la actividad, de realizar inversiones productivas o aflorar posibles pérdidas latentes de elementos de activo y bajar su valoración contable. O de realizar un análisis de si nuestro patrimonio inmobiliario de alquiler es susceptible de constituir una actividad económica y calcular la incidencia tanto en el Impuesto de patrimonio y sucesiones como en el IRPF.
  • Ante la importante subida del gravamen de las sucesiones en Cataluña, especialmente para los grupos de parentesco más cercanos, cobra importancia planificar la posibilidad de realizar donaciones en vida, especialmente las bonificadas, tales como donaciones a descendientes para adquirir la primera vivienda habitual o para constituir o adquirir un negocio. También, en el caso de un negocio familiar, resultaría atractivo poder garantizar la aplicación de una bonificación del 95% a la sucesión empresarial siempre y cuando cumpla los requisitos para la exención en el impuesto de patrimonio. Y posiblemente habrá que tener en cuenta otras figuras alternativas de sucesión como los pactos sucesorios.
  • En cuanto a la ya consumada subida del tramo autonómico de la base general del IRPF, y la previsible subida del tramo más elevado de la base del ahorro:
    • Analizar la posibilidad de aportar nuestra actividad a título individual a una sociedad mercantil, tanto para limitar la retribución que se imputará al IRPF del empresario, como para simplificar y reducir la tributación de una hipotética transmisión del negocio.
    • Intentar repartir rentas entre varios miembros de la unidad familiar, o distribuirlas en el tiempo, por ejemplo, aplazando el cobro derivado de la transmisión de elementos patrimoniales.
    • Canalizar inversiones financieras hacia productos fiscalmente atractivos, como los planes de pensiones, o los fondos de inversión ante las acciones cotizadas.
    • Estudiar los posibles mecanismos de compensación de pérdidas existentes.
    • Analizar si conviene liquidar activos con plusvalías bonificadas fiscalmente, como es el caso de las plusvalías obtenidas en la transmisión de la vivienda habitual por mayores de 65 años, o la transmisión de inmuebles con una determinada antigüedad.
    • Estudiar la posibilidad de centralizar la propiedad de varios negocios en una sociedad holding, para así poder transferir dividendos con exención de tributación, y eliminar la tributación en una hipotética transmisión de las participaciones de alguna de las filiales.

Lógicamente, esta no es una lista cerrada ni de aplicación generalizada, por lo que será muy importante el estudio y el análisis personalizado con su asesor, teniendo presente, no sólo los aspectos fiscales, sino también las diversas sensibilidades de todas las personas implicadas.